sábado, 9 de diciembre de 2017

ENTRADA n° 12 : IMPORTANCIA DEL CONCEPTO.

ENTRADA n° 12 :  IMPORTANCIA DEL CONCEPTO.    (diciembre 2017)


Precisamente porque algunos podrían pensar que es una salida demasiado simplista, hay que advertir que la importancia de los conceptos centrales es grande.  Y que no podemos ver simplistamente.

La mayor parte de las disciplinas y teorías existentes que han abordado la disgrafia, no sólo definen el concepto de DISGRAFIA sino que incluyen además el fenómeno con sus causas y sus consecuencias.  De este modo,  aparecen definiciones radicalmente diferentes, incompatibles entre sí, y por ello, nos ponen ante disyuntivas imposibles cuando se trata de decidir cómo las diagnosticamos y cómo vamos a intentar rehabilitarlas.

Una mirada rápida:

Los neurólogos insisten en que el origen de las disgrafias es un daño cerebral. Este daño ocasionaría “perturbaciones neurológicas”, y éstas, a su vez, producirían “dificultades de aprendizaje”    que …..SE EXPRESAN en el ámbito de la manuscritura.  Quedémonos por ahora con el elemento central: las disgrafias se originan en daños cerebrales-neurológicos.

A partir de la anterior premisa, es evidente que el diagnóstico deberá constatar la presencia de daños y perturbaciones neurológicas,….. porque de lo contrario, estaríamos fuera de las disgrafias si aplicamos la definición que ellos mismos nos ofrecen.  Adicionalmente, las rehabilitaciones tendrían que hacer desaparecer esos daños y perturbaciones, y entonces, presumiblemente, se acabarían las dificultades de aprendizaje  y se rehabilitaría la manuscritura.

Especialistas de las corrientes cognitivistas sociales se están tomando de planteamientos de Vygotsky para sostener que, en la disgrafia, estamos ante entrabamientos en las rutas que conectan los procesos del Pensamiento con los del Lenguaje.  No afirman ni niegan la posibilidad de causas cerebrales-neurológicas, pero podríamos decir que las relativizan; cuando menos, podría haber rehabilitaciones sin que se aplique intervenciones a niveles cerebrales.  Desde estas corrientes, se suele trabajar con tests de desempeño; la ejecución de la tarea con los errores que contenga, es vista como el mejor indicador diagnóstico y, posteriormente, ese desempeño conector de Pensamiento y Lenguaje es lo que se quiere rehabilitar.

En algunas perspectivas psicológicas y psicopedagógicas se ha entendido desde hace varias décadas que la disgrafia se origina en "dificultades específicas de aprendizaje".  El diagnóstico debe focalizar en las dificultades para aprender y debe superarlas con su rehabilitación. Hay que dominar esos problemas de aprendizaje; una vez resueltos, la persona re-aprendería a escribir bien.

En las perspectivas más fuertemente pedagógicas, se suele entender que la disgrafia es un “escribir mal” que puede controlarse y superarse ofreciendo ya sea más oportunidades de aprendizaje (reforzamientos) o la oportunidad de hacer un aprendizaje distinto al intentado inicialmente. En caso de lograrse estas metas, la persona disgráfica habría re-aprendido el correcto desempeño de su manuscritura.

Quizás podríamos hacer un recuento más largo y mencionar más perspectivas. Por ahora queremos concluir con nuestra perspectiva, que enfatiza los criterios ergonómicos del trabajo de manuscritura realizado.  La disgrafia sería una serie de efectos dañinos originados por una práctica anti-ergonómica de escritura, la que estaría siendo inducida o permitida por la actual pedagogía de manuscritura practicada en muchos establecimientos educacionales. Así entendida, la disgrafia es un conjunto de malas prácticas anti-ergonómicas en el trabajo motriz de la manuscritura.   Detengamos aquí este recuento.

Tenemos entonces:

Disgrafia como daño cerebral-perturbación neurológica.

Disgrafia como atascamientos en las rutas conectoras de Pensamiento y Lenguaje.

Disgrafias como dificultades en el Proceso de Aprendizaje.

Disgrafia como consecuencia de un aprendizaje insuficiente que puede reforzarse.

Disgrafia como trabajo motriz disergonómico que arrastra secuelas negativas.

Imaginemos que estamos ante un niño escolar con disgrafia, y que hemos consultado a cinco especialistas diferentes, y que esto es lo que ellos nos ofrecen como diagnóstico del problema y como necesidad de rehabilitación. ¿QUÉ PUEDE HACERSE si cinco especialistas nos sugieren problemáticas y vías de rehabilitación tan dispares?.     Por angas o por mangas, terminaremos eligiendo UNA de estas perspectivas, pero elegirla nos obliga a tener criterios para hacerlo. ¿Con qué criterios cree Usted que podríamos intentar resolver nuestro problema?.   Ciertamente, nuestras probabilidades son pobres: al darle la razón a una de estas perspectivas, se la negamos a las otras cuatro.

Esta es la idea medular que queríamos exponer: necesitamos CRITERIOS para diferenciar entre los distintos tipos de disgrafias y necesitamos reconocer los principales rasgos de cada una de ellas, de modo que cuando tengamos que enfrentarnos a una de ellas, tengamos elementos para ver qué perspectiva de abordaje pudiéramos usar que nos resulte más útil para sacar ese caso adelante.

Como especialista focalizado en lo motriz-ergonómico, a mí no me sirven de nada las imagenologías cerebrales de los neurólogos, y a la inversa, a ellos suelen tenerlos sin cuidado mis opiniones sobre una motricidad disergonómica.  De manera que no basta con decir que necesitamos ciertos criterios diagnósticos bien especiales.  Necesitamos tener meta-criterios que nos orienten en la elección de criterios que podemos aplicar adecuadamente en ciertas circunstancias y no en otras.

Se debe entender, entonces, que diagnosticar disgrafias no es una cuestión sencilla que pueda reducirse a medir un par de variables en las que todo el mundo está de acuerdo; no es así. Partimos entrabados por el problema de que hay definiciones contrapuestas que, eventualmente, se aplican bien a algunos casos y no tanto a otros.

Revisaremos unos cuántos indicadores potenciales de disgrafia; pero también necesitamos hacer una importante reflexión sobre los criterios que subyacen a muchos indicadores.

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